Blog mis cuentos

27. ago., 2016

CORAZON DE PAPEL

 

Fue en el preciso momento en que las líneas se unieron; en que un soplo de vida lo inundo, había despertado a la vida en esos momentos, podía ver que una pequeñas manitos lo iban terminando, ahora una camiseta, ahora unos pantaloncillos cortos, ahora unos zapatos, estaba casi terminado; pero el pequeño que lo estaba dibujando se sintió cansado, respiraba muy agitado, algo le estaba pasando, pero el muñeco de papel no lo podía saber, no, no sabía nada, si apenas había visto la luz del sol por la ventana, apenas estaba sintiendo su suave y tibia caricia, todo le maravillaba ,todo le asombraba, era un hermoso despertar, un bello amanecer y él estaba agradecido de todo lo que le rodeaba.

Las pequeñas manitas cerraron el cuaderno y el muñeco de papel se vio rodeado de oscuridad, tuvo un poco de miedo, pero tendría paciencia, esperaría un nuevo despertar.

Él no lo sabía, pero había sido guardado en una pequeña maleta de útiles, el enorme cuaderno de dibujo, junto a los colores, lápices, marcadores, crayolas, temperas, plumones, acuarelas, además había unos libros de cuentos, el del Caballito Jorobadito, el del Pez Volador, del Tambor de Hojalata, de El oso, y el favorito; el de Pinocho; que estaba todo maltratado por tantas veces que había sido leído, pero aún estaba completo, no le faltaba ni una hoja.

Durante la noche hubo mucho ruido, los colores eran muy traviesos, el amarillo no paraba de reír con el naranja y el rojo, que era el más inquieto se susurraban al oído unos chistes, todo era algarabía, muy por el contrario el azul y el verde,  en una esquina jugaban ajedrez, los más aburridos eran el blanco y el negro, ellos ni siquiera salieron de la caja, se quedaron descansando.

Por otro lado las acuarelas estaban muy malhumoradas, que me estoy secando, que me estoy pasando, no pararon de quejarse toda la noche.

Los plumones eran otro rollo, su jefe era un marcador negro indeleble ósea lo que el pintaba nadie lo borraba, ese era un tipo muy malo, los trataba como a soldados a los demás plumones, formarse, firmes, pasaba la lista y todos debían estar en orden,   los demás eran plumones de pizarra y lo obedecían en todo, y los más delgaditos, los de colores eran amables, pero siempre estaban asustados.

Por otro lado el caballito jorobadito contaba sus aventuras, que ya todos las sabían, pero  lo que pocos sabían era que él era ruso, de un país muy lejano, donde hacía mucho frio, había sido traído por el padre del niño de Cuba, que era otro país , que a  su vez era una isla.

Todo esto lo sabían porque se los había dicho el señor Enciclopedia, él lo sabía todo, cualquier pregunta, de historia, de literatura, de geografía, él lo sabía todo, solo había que preguntarle.

El oso contaba sus historias, de cómo era su bosque, con sus ríos llenos de peces, donde su padre le enseño a pescar, de la vez en que unos malos hombres lo llevaron a un circo, y donde le obligaron a hacer piruetas para distraer a los niños y de cómo un día escapo.

El pez volador contaba como un día dio un gran salto, tan alto y tan fuerte que pudo ver el sol sobre las olas y así otro día dio otro gran brinco y pudo salir de ese arrecife del que nadie de su familia había salido antes, no tuvo miedo de emprender una aventura y viajo por los siete mares, dice que un día vio a un viejo que había pescado un pez tan grande que no cabía en su bote y que lo había amarrado a el costado del bote, pero que vinieron unos tiburones y se lo comieron, dice que vio al viejo defender su pez pero que al final solo quedaron los huesos y la cabeza de ese enorme pez.

De pronto se abrió la maleta, todos pudieron escuchar como una dulce voz decía, descansa amor, necesitas dormir, mañana te lo termino de leer.

Y fue Pinocho que había estado afuera, quien trajo la noticia, todos escuchen, escuchen todos, corría como loco, traigo noticias, estuve  afuera, no saben lo que vi, estaba eufórico, les diré; Pinocho conto una historia increíble, dijo que al niño lo habían conectado a unas máquinas, que lo llenaron de cables, que esos aparatos hacían unos ruidos muy extraños, que había muchas personas que no había visto nunca, que hombres de batas blancas entraban y salían, de la habitación, que había unos aparatos con luces parpadeantes…y muchas cosas que no sabía que eran.

Por supuesto que nadie le creyó ni una palabra, no era la primera vez que Pinocho contaba cosas como esa, ya basta le dijeron, ya no vamos a creer tus historias.

Pero es verdad, se los juro, grito Pinocho, algo pasa allá afuera, lo sé, lo he  visto, y se metió muy molesto en su cuento.

Otro día paso, todos encerrados en la maleta no sabían que pasaba afuera, ni el señor Enciclopedia lo sabía, o no quería decirlo, o talvez lo presentía y por ello había estado muy  callado.

De pronto se abrió la maleta y las manos del niño cogieron el cuaderno de dibujo, lo abrieron y buscaron el dibujo del muñeco de papel, el muñeco aún estaba incompleto, sus pequeñas manos cogieron un marcador y le dibujo una enorme sonrisa, después unos cabellos, estaba terminado; y se sintió muy feliz…

Tan feliz estaba nuestro dibujo que quiso hablar y lo primero que hizo fue decir ¡Hola!

El niño lo miro asustado.¿ Puedes hablar?

Yo creo que si… ¿me puedes oír?

El niño pensó, talvez me dormí y estoy soñando.

Llevaba mucho tiempo en esa cama.

Pinocho no había mentido, el niño estaba conectado a unos aparatos, había cables y luces y ruidos extraños.

¿Te pasa algo?

 Pregunto el dibujo.

Sí, es mi corazón, algo tiene…necesito uno nuevo.

¿Y no lo puedes arreglar?

No, y creo que nadie…

¿Yo tengo un corazón?

 Pregunto el dibujo.

Si, te lo pinte en medio del pecho, con un plumón rojo, el primer día que te dibuje.

Entonces el dibujo recordó, el preciso instante que se sintió vivo fue ese, el momento en que le dibujaron un corazón.

Entonces comprendió lo importante que este era…después de quedarse en silencio un instante pregunto:

¿Te puedo prestar el mío entonces?

No, no se puede porque tú eres un niño de papel y yo uno de verdad.

Además tu estas hecho con un fin, aun no estas terminado.

Y dicho esto estiro con esfuerzo el brazo y alcanzo su maleta de útiles, cogió un plumón verde y le pinto la camiseta.

¿Te gusta el verde…? Le pregunto.

Si…y el amarillo. Respondió el muñeco.

Entonces será verde y amarillo.

Tu pantaloncillo será azul…te parece…como el mar.

El mar… le oí hablar del mar al pez volador…

Si es muy lindo…cuando estaba sano fui con mis papas, hace un año.

¿Sabes porque estas acá? le pregunto el niño.

¿Sabes porque te hice?

 No, respondió el muñeco.

Eres un mensajero, tienes que llevar un mensaje muy importante.

El niño hizo un esfuerzo más y cogió unas tijeras de la maleta.

El dibujo sintió miedo, aunque no sabía porque.

Tranquilo, solo voy a recortarte.

Aunque sus pequeñas manos no eran muy hábiles, hizo un buen trabajo.

Listo, solo falta algo.

Rebusco entre los lápices y colores buscando un marcador el mismo con el que lo había delineado, aquí esta.

Y escribió unas palabras en medio del corazón del muñeco de papel.

El muñeco de papel no lo podía leer…y  pregunto:

¿Para quién es el mensaje?

¿Cuál es el mensaje?

Preguntas mucho, para ser un muñeco de papel….

Ya lo sabrás, todo a su debido tiempo, saco de su maleta de útiles un sobre, que el mismo había confeccionado, había pintado y adornado hacia unos días antes.

Estarás aquí y llevaras mi mensaje para la persona que más amo, es muy importante que lo lea.

El muñeco de papel pregunto:

¿Y cómo sabré de quien se trata?

Cuando veas sus ojos lo sabrás…

El niño guardo con cuidado el muñeco de papel en el sobre, aquí te quedaras amigo, tendrás que esperar…nos volveremos a ver.

Ahora debo dormir…  estoy muy cansado.

Pasaron las horas, pero al salir el sol nuevamente la maleta no se volvió a abrir.

Afuera hubo mucho ruido, muchas personas hablaron, después se sumió todo en silencio, solo se escuchaba unos murmullos y un llanto entrecortado muy bajito.

Después de varios días, en que la casa se había quedado en silencio, un silencio inquietante, un silencio desconcertante, por fin la maleta se abrió.

La cama estaba vacía, los aparatos que la rodeaban tampoco estaban, la mujer de la voz dulce y tierna, estaba triste, se le notaba que había llorado mucho.

Ella hojeaba los cuentos que antes había leído tantas veces, acaricio cada uno de ellos, tenía la mirada perdida, sus pensamientos estaban en otro lugar, en otro tiempo.

Todos y cada uno de los útiles de aquella maleta, colores, crayolas, plumones y cuentos, supieron lo que había pasado entonces y solo guardaron silencio.

La mujer tomo entonces entre sus manos el cuaderno de dibujo y al abrirlo cayó el sobre.

Sus ojos entonces brillaron, sus manos temblaban al abrirlo.

Con emoción tomo el muñeco de papel que se encontraba dentro y al leer lo que en él estaba escrito rompió en llanto. Pero eran lágrimas de alegría las que brotaron de sus ojos, unas cayeron sobre el muñeco de papel pero ella se apresuró en secarlas.

El muñeco de papel supo entonces que había cumplido su misión, había entregado el mensaje que su amigo le había enviado.

En la sala de aquella casa, después de unos años se volvió a escuchar la risa de unos niños jugando y en una repisa se puede ver un retrato de un niño sonriente junto al dibujo de un muñeco de papel enmarcado en un cuadro, en medio del muñeco un corazón dibujado y en el escrito: ¨ GRACIAS MAMA, FUI UN ÑIÑO MUY FELIZ¨.

 

                                                                                                                       Autor: Vladimir C. O.